Es previsible que en un entorno signado por la inminencia del proceso electoral las opiniones tiendan a desviarse en función de la preferencia política. No obstante, nobleza republicana obliga, ciertos aspectos de la vida nacional deberían mantenerse por fuera del debate ramplón y apasionado de la contienda del 25 de octubre. En estos días, la oposición político-gremial encarnada en algunos voceros empresariales viene insistiendo en la queja sobre la baja del dólar y la supuesta pérdida de competitividad de nuestra economía en relación a otros jugadores relevantes para nuestras exportaciones. A la vez reclama que el gobierno intervenga ¬aún más¬ sobre el tipo de cambio, en clara contravención de sus preceptos de libre mercado.
Mirando el bosque Pero la miopía trasciende el mero reclamo corporativista y desconoce lo que ocurre con el dólar a nivel global. Estos voceros, que operan en la opinión pública llevando agua para su molino, pasan por alto que el billete verde rozó la semana pasada su nivel más bajo del año frente al euro y desde hace 10 meses frente al yen. Dentro de las explicaciones con más consenso mundial está que los temores sobre el déficit de Estados Unidos y la reducción de las tasas de interés, han vuelto poco atractiva a la divisa gringa. Situación también que la debilita como reserva, es decir erosiona su valor como refugio, siendo abandonada en favor de materias primas (el precio del oro no para de crecer) y otras monedas.
Por casa Paralelamente diversos indicadores oficiales ¬y de los otros¬ hablan de un fuerte repunte de nuestra economía en la segunda mitad del año, incluso en nuestras exportaciones, pese a la persistencia de ciertas inestabilidades en el contexto económico global. El nivel de actividad, la baja en los envíos al seguro de paro, más oferta y demanda de trabajo, récord en el consumo de carne, de combustible, la expansión del crédito al consumo, las exportaciones, el superávit en nuestra balanza comercial, e incluso las solicitudes de inversiones en setiembre, muestran un incremento rotundo respecto al año pasado.
Economía y política Todas son señales elocuentes de que el desempeño de nuestra economía se libera del lastre de los efectos de la crisis internacional. Y en el plano interno es relevante anotar el hecho de que las preferencias electorales marcan una tendencia firme a favor de Mujica. Ello pese al persistente intento de generar incertidumbres al respecto. La actividad económica muestra una relativa independencia de los vaivenes políticos y de los lobby de opinión que buscan infundir temores. Este es un dato por demás relevante y demuestra que las bases, reglas y fundamentos sobre los que discurre la economía son sólidos y se independizan de intereses parciales y cortoplacistas. Este es un verdadero logro de madurez institucional.
Nobles imperfecciones Estos cambios estructurales que sedimentan la estabilidad económica antes aludida, tienen su correlato a nivel mundial y académico. No en balde los premiados con el Nobel de Economía basan sus aportes sobre las imperfecciones del funcionamiento de los mercados. Claro signos de los tiempos que corren, donde lenta pero ineluctablemente comienza a reconocerse que lo social en general, y la economía en particular, como parte de ese complejo entramado, no es reducible a entelequias de sustrato mágico, como la mano invisible y las leyes del mercado. Los diferenciales de poder, de información, las crisis recurrentes y la proximidad del límite medioambiental del capitalismo depredador, suponen la revisión profunda del paradigma económico y la necesidad de independizar el proceso económico de los históricos grupos de presión dominantes, que en nuestro caso han sido fuente recurrente de ineficiencia y de injusta apropiación de renta.